¿Le darías a tu amigo una multa por exceso de velocidad?

Absolutamente. Pero no para conducir rápido. Para comer rápido. Este tipo, lo llamaremos “Johnny”, puede dejar caer una pizza grande y pequeña en unos dos minutos. Y tampoco es como comer normal. Es todo este despliegue de labios mordisqueando y golpeando y respirando con dificultad, mientras gotea saliva y mastica mozzarella por toda la alfombra. DIOS ME AYUDA ESTO ES GRANDE! Entonces, como si eso no fuera suficiente, comienzan los eructos y los pedos. Y no los pequeños pequeñitos tíos. Estoy hablando de esos sonidos guturales grandes y desagradables desde lo profundo hasta lo profundo, como basso profundo. BLOOOOOOOT! Y BRAAAAAAAAAAB! BLAAAAARRRP….! Jesucristo, ni siquiera hay una manera de hacer esos sonidos con letras. Y justo en ese momento, cuando todos estamos completamente enloquecidos, es seguido inmediatamente por sus estúpidos quejidos. “Oh, hombre, no me siento tan bien …” y “oooooh mi estomago …”. Sí claro. Te dije que no comas tan rápido. Gimiendo y gimiendo. Gimiendo y gimiendo. Finalmente, hace lo que cualquier otro devorador de velocidad que se precie a sí mismo; Va al baño y se mete el dedo en la garganta. Dios me ayude … No me hagas hablar de esos sonidos. Jesucristo…. De todas formas. ¿Le daría un boleto? Absolutamente. Ralentizar amigo No comas tan rápido.