Sí. Eso pasa. Yo he experimentado eso.
Sin embargo, la pregunta práctica no es “¿qué tiene esa persona que es irritante?”
Más bien, la pregunta es: “¿Qué es esto que surge o se desencadena dentro de mí? ¿Es esta aversión? ¿Qué se esconde debajo de la aversión?” La respuesta puede ser sorprendente.