Me he enamorado de un par de mis terapeutas. Eran amables Estuvieron atentos. Me escucharon sin juzgar. Fui honesto y vulnerable con ellos, y no me abusaron. Me trataron con mucho respeto y cariño. ¿Qué no se podría amar?
La terapia, en su mejor expresión, es una experiencia muy íntima emocionalmente, y es muy propicia para enamorarse. Y me sentí amado por estos hombres. No es que ninguno de ellos haya dicho eso, pero así es como me sentí, y fue una experiencia curativa para mí sentirme amado sin que me aprovecharan. Estaré siempre agradecido por eso. Yo diría que esta es la forma más pura de amor que he conocido. También doloroso, porque no correspondido, pero muy especial porque no fue correspondido, y no pidieron ni esperaron “amor” a cambio.