Se podría argumentar que cualquier declaración de guerra implica un chivo expiatorio del lado opuesto, ya que los verdaderos beneficiarios son los que financian la guerra y las “ganancias” subsiguientes que obtienen si el lado al que han respaldado gana la guerra posterior.
La única excepción a esta opinión es si la guerra se libra principalmente con fines humanitarios, como fue el caso en Kosovo.