Te calmas al calmarte. Lo sé. Demasiado simple, ¿verdad? Dígase a sí mismo que todo va a estar bien, no importa qué.
En el futuro, no vincules tu felicidad a un tipo que te esté enviando mensajes de texto. No es una buena idea porque esto hace que tu felicidad sea demasiado frágil. No relacione su felicidad con nada que ocurra sobre texto o cualquier tipo de red social. Limita tus verdaderas emociones al contacto en persona. De lo contrario, te volverás loco preocupándote por cada pequeña contracción en la web.