Cuando alguien te hace un cumplido, di “gracias”, aprecialo y sigue adelante: no te quedes estancado en tomarlo, o en ti mismo, demasiado en serio. Recuerda tomar ese cumplido, sonreír y pagarlo. Haz el día de alguien más.
Cuando alguien te critica, pregúntate honestamente si hay algún mérito y qué puedes aprender de él. No permitas que arruine tu día o tu vida; date cuenta de que todos podemos ver lo bueno y lo malo en todos y en todo. Toma de la crítica lo que puedes usar para ser una mejor persona y deja ir los malos sentimientos.
Mire a su alrededor: hay personas que son más inteligentes, más atractivas, más talentosas y más amables que usted. Hay personas que han tomado lo que la vida les ha dado, que puede ser mucho menos que los regalos que dan por sentado, y han hecho mucho más con ellos de lo que tienen. Pregúntese qué puede hacer, comenzando ahora mismo, para hacer de su pequeño rincón del mundo, o incluso del mundo mismo, un lugar mejor.
Mire a su alrededor otra vez: hay personas que han desperdiciado todos los regalos y han perdido todas las oportunidades que la vida les presenta. No eres una de esas personas, ¿verdad? No seas una de esas personas.
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El Ego está atrapado entre el Superego (conciencia) y tu niño interior egocéntrico: la identificación. Debería ser el mediador entre la santidad y la codicia. Piense en ello como si fuera un adulto maduro, bien equilibrado y, con un poco de crianza, feliz. Idealmente, no necesita inflarse o desinflarse, solo equilibrio. No es ni bueno ni malo, solo eres tú.