Amable lector
La moderación y la tolerancia que se le piden al viajero moderno puede ser considerable en circunstancias tan difíciles, y un pasajero bien viajado ya debe saber que la temperancia emocional está a la orden del día. En consecuencia, la etiqueta educada exhorta a los pasajeros del pasillo y de la ventana a que les resulte obvio que deberían utilizar el reposabrazos del asiento central como consuelo por tener que soportar la asignación desafortunada de esta posición intermedia.
Si el pasajero medio es un alma generosa y desea compartir, cada pasajero adyacente debe intentar ocupar menos del 50% del reposabrazos. De esta manera, ambos viajeros pueden hacer uso simultáneo del apoyabrazos, aunque si el pasajero medio mostrara incluso el más mínimo indicio de cansancio o incomodidad, el compañero de viaje considerado retirará su brazo de inmediato.
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