- En primer lugar, mis padres que me permitieron ser una persona independiente. Me dieron la libertad de decidir por mi cuenta, mis elecciones religiosas. Nunca trataron a mi hermano de manera diferente a mi hermana y a mí. Me hicieron darme cuenta de lo que valía. Me enviaron a Estados Unidos para la universidad, confiando completamente en su educación.
- Mi abuela, que a diferencia de otros en nuestra sociedad, me ha animado a poner siempre mis estudios primero en lugar de la idea de “establecerme” y me enseñó las pequeñas cosas que debe buscar en su posible pareja.
- Mi tía que me ha enseñado a ser paciente y contenta en cualquier situación que enfrente. Ella es una de las mujeres más valientes que he encontrado. Aunque no tiene hijos propios, puedo decir con mucha confianza que ella habría sido la mejor madre del mundo.
Básicamente, me gustaría agradecer a la mayoría de las mujeres en mi vida y a mi papá porque sin ellas nunca hubiera estado donde estoy hoy.